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Blog, Emociones

¡Si cambias el pensamiento cambiará tu mundo!

Una de las creencias más limitantes es pensar en extremos, vemos el negro o el blanco, pero se nos dificulta mirar las tonalidades  entre ambos, vamos adormeciendo la conciencia y haciendo que deje de existir los grises. Un estilo de pensamiento rígido o dual es la base del sufrimiento, al ver la vida como buena o mala, positiva o negativa, grata o ingrata nos limita invitando a ver el mundo de manera estrecha, a ser radicales e intolerantes.

Las personas rígidas mentalmente creen que solo hay una manera correcta de hacer las cosas, por tanto, asumen que su punto de vista es el correcto y que el de los demás está errado, lo que conlleva a invalidar y a no reconocer al otro, suelen ser poco dispuestas al cambio, les asusta, se aferran a su viejo patrón mental negándose a moverse, experimentan ansiedad y malestar ante lo diferente, que por lo general lo consideran una amenaza, todo ello impide un crecimiento emocional, personal y social.

En un pensamiento no dual, los polos son unos puntos más de un continuo y no necesariamente son antagónicos sino complementarios porque se necesitan mutuamente, por tanto, todas las experiencias tienen una parte positiva y otra negativa, y nosotros le damos más importancia a una u otra según nuestros propios mapas mentales, definitivamente cómo entendamos la vida la vivimos.

Así que si queremos cambiar, hay que empezar por cambiar la forma de pensar. Este cambio nos permitirá abrir la mente lo suficiente como para comprender que incluso las experiencias aparentemente negativas encierran una oportunidad o, al menos, una enseñanza que puede convertirnos en personas más sabias o resilientes y las experiencias aparentemente positivas muchas veces a largo plazo no son tan positivas, en ocasiones pueden regalarnos una suerte de comodidad que nos deja aquietados privándonos de aprendizaje y crecimiento.

Superar la estrechez mental permite que las ideas vayan más allá, la flexibilidad mental se puede aprender y desarrollar, así que, si estás en un momento de revisión, de apertura y quieres ver el mundo desde otra óptica estos tips vienen muy bien:

  • Alimenta el deseo de crecer y expandirte, hazte preguntas ¿por qué de mi idea? ¿para qué? ¿en qué ayuda?, ¿qué construye?
  • Escucha con la mente abierta, escucha no para tener razón sino para entender al otro, reconócelo y valídalo.
  • Empatiza con los otros, la rigidez nos invita a un estilo social hostil; si tratas de empatizar con lo que dice el otro podrás entender de dónde viene ese punto de vista, reconociéndolo, manteniendo la cercanía social aun cuando no estés de acuerdo, solo hay diferencias de criterios eso no implica que sea malo.
  • No existe una verdad absoluta, cuando las verdades se asumen como mutables da paso a entender que existen muchas maneras de entender el mundo y la realidad, a pesar de que en ese momento esa idea no forme parte del mundo propio, reconocer que existe en el mundo del otro da paso a la apertura, al respeto, a superar el propio egocentrismo “si no lo conozco no existe”, hay mucho mundo más allá del de uno mismo.
  • Acepta los errores como parte de la vida, es positivo ver la vida como un aprendizaje continuo en el que cada error o un no acierto permite avanzar, evolucionar, deshaciéndonos de los viejos patrones ya arraigados.


Saludos!



Karen Campo

Psicóloga

Kcampo@psicoclic.com

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Una de las creencias más limitantes es pensar en los extremos del continuo, vemos el negro o el blanco, pero se nos dificulta mirar los gradientes existentes entre ambos, vamos adormeciendo la conciencia y haciendo que deje de existir las muchas tonalidades de grises. Un estilo de pensamiento rígido o dual es la base del sufrimiento, al ver la vida como buena o mala, positiva o negativa, grata o ingrata nos limita invitando a la radicalización y la intolerancia.

Las personas rígidas mentalmente creen que solo hay una manera correcta de hacer las cosas, por tanto, asumen que su punto de vista es el correcto y que el de los demás está errado, lo que conlleva a invalidar y a no reconocer al otro, suelen ser poco dispuestas al cambio, les asusta, se aferran a su viejo patrón mental negándose a moverse, experimentan ansiedad y malestar ante lo diferente, que por lo general lo consideran una amenaza, todo ello impide un crecimiento emocional, personal y social.

En un pensamiento no dual aquel que admite el continuo, los polos son unos puntos de ese continuo y no necesariamente son antagónicos sino complementarios porque se necesitan mutuamente, por tanto, todas las experiencias del continuo tienen una parte positiva y otra negativa, y nosotros le damos más importancia a una u otra según nuestros propios mapas mentales. Así que, definitivamente cómo entendamos la vida la vivimos.

Este cambio de perspectiva nos permitirá abrir la mente lo suficiente como para comprender que incluso las experiencias aparentemente negativas encierran una oportunidad o, al menos, una enseñanza que puede convertirnos en personas más sabias o resilientes y las experiencias aparentemente positivas muchas veces a largo plazo no son tan positivas, en ocasiones pueden regalarnos una suerte de comodidad que nos deja aquietados privándonos de aprendizaje y crecimiento.

Superar la estrechez mental permite que las ideas vayan más allá, la flexibilidad mental se puede aprender y desarrollar, así que, si estás en un momento de revisión, de apertura y de potenciación existencial estos tips vienen muy bien:

  • Alimenta el deseo de crecer y expandirte, hazte preguntas ¿por qué de mi idea? ¿para qué? ¿en qué ayuda?, ¿qué construye?
  • Escucha con la mente abierta, escucha no para tener razón sino para entender al otro, reconócelo y valídalo.
  • Empatiza con los otros, la rigidez nos invita a un estilo social hostil; si tratas de empatizar con lo que dice el otro podrás entender de dónde viene ese punto de vista, reconociéndolo, manteniendo la cercanía social aun cuando no estés de acuerdo, solo hay diferencias de criterios eso no implica que sea malo.
  • No existe una verdad absoluta, cuando las verdades se asumen como mutables da paso a entender que existen muchas maneras de entender el mundo y la realidad, a pesar de que en ese momento esa idea no forme parte del mundo propio, reconocer que existe en el mundo del otro da paso a la apertura, al respeto, a superar el propio egocentrismo “si no lo conozco no existe”, hay mucho mundo más allá del de uno mismo.
  • Acepta los errores como parte de la vida, es positivo ver la vida como un aprendizaje continuo en el que cada error o un no acierto permite avanzar, evolucionar deshaciéndonos de los viejos patrones ya arraigados.

Saludos!


Karen Campo
Psicóloga
kcampo@psicoclic.com

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